
Clemente de la Cerda fue el director de cine venezolano con la carrera más productiva de su tiempo. En la década de los años 50 del siglo XX, este director fundó una Productoras Cinematográfica NEOCINE, con la que se inserto en el medio de producción venezolano de ese tiempo. Se destacó por abordar en sus películas temas vinculados con las realidades sociales de Venezuela, aunque en sus inicios había explorado el tema fantástico en sus cortometrajes y mediometraje de ficción.
De esta época surge la relación con Mauricio Odremán, quién había coincidido con Clemente en el medio publicitario Venezolano, que para aquella época, tenía gran desarrollo en el área de Cine publicitario en los espacios de los noticiarios cinematográficos, que precedían las proyecciones de las películas en las salas de cine de Venezuela. Clemente de la Cerda y Mauricio Odremán sufrieron el castigo del olvido y el silencio en la historia del cine Venezolano, por haber apoyado y compartido tendencias de izquierda en la política Venezolana... lo que no les fue perdonado por los cineastas de las generaciones posteriores, aun cuando estos disfrutaron de los logros de las luchas por la Ley de Cine, por los derechos de los trabajadores y por la ruptura con la hegemonía de los círculos de poder en Venezuela, que había emprendido la generación que los precedió, y de la eran parte estos realizadores. Los miembros de las asociaciones de cineastas venezolanos que operan en la actualidad, las nuevas generaciones de cineastas venezolanos, el centro nacional autónomo de cinematografía, el ministerio del poder popular para la cultura, y las organizaciones involucradas en la defensa y protección del patrimonio cultural venezolano, tenemos una deuda histórica con esta generación de artistas y realizadores venezolanos, y tenemos el deber de rescatarlos del olvido.
Mauricio Odremán apoyó a Clemente la Cerda en diversos proyectos cinematográficos, en los que participó también el destacado actor venezolano Samuel Roldán, quién fuera hijo de Samuel Roldán, productor asociado de los primeros proyectos cinematográficos de este grupo de creadores, de entre los que han quedado en la memoria: El Rostro Oculto: Dirigida por Clemente de la Cerda y escrita por Mauricio Odremán y protagonizada por Miguelángel Landa, D. Wells y Samuel Roldán (hijo)., Sin Fin, Dirigida por Clemente de la Cerda con guión de Mauricio Odremán y protagonizada por Asunción (Chony) Fuentes, Carlos Ohep y Bienvenido Rocca.
Los Olvidados de Clemente es un Documental de la Directora Venezolana Andrea López, que recoge la visión de los profesionales, amigos y familiares que acompañaron al Director Venezolano Clemente de la Cerda en la aventura de hacer Cine. Un Documento importante para comprender el desarrollo de la historia del Cine Venezolano durante los últimos 40 años del Siglo XX, que abre un debate sobre el cine de nuestros díasFicha Técnica:Título Original: "Los Olvidados de Clemente"Guión, Producción y Dirección Andrea LópezAsistencia de Producción: Eleonora AhrensburgCámara: Andrea López, Sergio Marcano, Luís RodríguezFoto Fija: Eleonora AhrensburgDigitalización: Eleazar Moreno OrtizMontaje: Javier Beltrán Ramos Eleazar Moreno OrtizDiseño y Mezcla de Sonido: Eleazar Moreno OrtizGrabación de la Voz en Off: Manolo BetancourtMúsica Original: Leonardo Gil Babylon MotorhomeA continuación, presentamos un ensayo biográfico realizado por Andrea López para el Diccionario Iberoamericano de Cine, y publicado en wikipedia: de La Cerda, Clemente. Chichiriviche (Venezuela) 13.10.1935; Caracas (Venezuela), 13.12.1984. Director.
Clemente de La Cerda nace y vive parte de su infancia en el estado Falcón. De padre mexicano y madre curazoleña-holandesa, se muda junto a su familia a Puerto Cabello a la edad aproximada de nueve años. Durante su adolescencia huye a Caracas, donde ya reside su hermano mayor, prominente locutor de radio: Efraín de La Cerda. En la capital, Clemente vive con una tía adoptiva en Propatria, oeste de la ciudad, e inicia algunos cursos de artes plásticas en la escuela “Cristóbal Rojas” y de cine en el Instituto Venezolano de Estudios Cinematográficos, a cargo del actor cubano Luis Salazar. Paralelamente, y de la mano de su hermano Efraín, Clemente comienza a trabajar como técnico y más tarde como camarógrafo y director en Radio Caracas Televisión. Allí conoce a José Jiménez su entrañable amigo y director de fotografía, con quien frecuenta el Barrio 18 de Octubre.
A finales de la década de los cincuentas, Clemente organiza una productora propia: Neocine, destacándose como realizador de cuñas publicitarias. Participa en estos años en actividades políticas conspirativas vinculadas a grupos de izquierda. En 1964 le es encargada la película Isla de Sal con la finalidad de promocionar a los artistas populares musicales: Lila Morillo, Simón Díaz y Hugo Blanco. La película contó con la participación de los actores: Efraín de La Cerda, Orangel Delfín y Doris Wells. La trama de Isla de Sal gira en torno a la violencia urbana frente a la miseria de la vida rural. El largometraje obtiene ganancias en taquilla pero la ausencia de una Ley de cinematografía nacional destina la recaudación a los distribuidores-exhibidores. Ese mismo año y con recursos de su socio Samuel Roldán, Clemente lleva a cabo El Rostro Oculto: escrita por Mauricio Odremán y protagonizada por Miguelángel Landa, D. Wells y Samuel Roldán (hijo). La película, ya desaparecida, trata la problemática del tráfico y consumo de marihuana y LSD en las pandillas pudientes del este de Caracas. Tampoco obtiene ganancias de taquilla.
En 1969 Clemente, despedido ya de Televisa, hoy Venevisión, y J. Jiménez, despedido de Radio Caracas Televisión; inician su tercera película independiente: Sin Fin, con guión de M. Odremán y protagonizada por Asunción (Chony) Fuentes, Carlos Ohep y Bienvenido Rocca. La película, estrenada en 1971, de corte intimista y autobiográfica, describe la vida de un publicista perseguido por estadísticas de consumo y de sospechas acerca de la fidelidad de su mujer respecto a un amigo frecuente y más joven. Sin Fin se exhibe en México pero no obtiene beneficios de taquilla en Venezuela. Actualmente sólo se conservan veinte minutos de ella en el Archivo Fílmico de la Cinemateca Nacional. En 1974, De la Cerda intenta el proyecto inconcluso de La Carga, también escrita por Odremán, bajo la dirección de fotografía de J. Jiménez y protagonizada por D. Wells, L. Salazar, B. Rocca y María Escalona. Este mismo año, es merecedor del Premio Nacional de Documentales por Cahuramanacas: Una ciudad cualquiera de América latina, cortometraje de diez minutos en el que la música del compositor M. Fúster combinada con el collage de imágenes, describe la vida urbana del momento.
En 1975 la distribución y la comercialización cinematográfica en Venezuela se halla monopolizada por los grupos empresariales Blancica y Metra Difra Fox. El Estado venezolano invierte en una política crediticia destinada a fomentar la posibilidad de desarrollo de un cine industrial nacional al financiar nueve largometrajes. Clemente de La Cerda disuelve Neocine y establece una nueva productora: Proyecto 13, con la cual lleva a cabo la primera película más taquillera en Venezuela: Soy un delincuente. Estrenada en julio de 1976, Soy un delincuente catapulta a de La Cerda al triplicar la recaudación taquillera de Tiburón de S. Spielberg. Basada en la novela testimonial escrita por el periodista Gustavo Santander bajo seudónimo de Ramón Antonio Brizuela, la película narra las vivencias en prisión y libertad del delincuente-héroe Brizuela, así como la violencia de un estado excluyente frente a la ficción de la nacionalización petrolera. Protagonizada por Chelo Rodríguez, M. Escalona y O. Zarramera en el papel de Brizuela; con adaptación de Luis Correa, dirección de fotografía de J. Jiménez, música de M. Fúster y producción a cargo de su hermano Andrés de La Cerda; Soy un delincuente recauda un millón de dólares al mantenerse en cartelera durante 19 semanas, al tiempo que gana el premio Municipal como mejor película nacional y mejor película extranjera en el Festival de Locarno. No sólo Clemente obtiene cuantiosos lucros por el éxito de la película, también el presidente de la empresa exhibidora Blancica, dueño del cincuenta por ciento de las acciones del Circuito exhibidor Radonsky y propietario de tres empresas de distribución. Antonio Blanco, de origen cubano, decide invertir en Clemente encargándole El Reincidente o Soy un delincuente parte II, película estrenada en 1977, también exitosa, que completa la saga de Brizuela adulto, preso, fugado y asesinado a manos del poder judicial.
Entre 1977 y 1979 el Estado venezolano, ante un cine “no positivo”, espejo de una sociedad que desconoce los beneficios de la renta petrolera, cercena las posibilidades de desarrollo de un cine industrial nacional: se engaveta el proyecto de Ley de Cine, se eliminan los créditos, los medios de comunicación impresos inician una campaña de desprestigio ante lo que consideran un cine obsceno. Soy un delincuente, al igual que películas sucesivas de Clemente, empiezan a ser tildadas de poco profesionales al ser comparadas con producciones europeas o norteamericanas, a pesar del éxito nacional y extranjero, pues fue también exhibida y bien recibida en Argentina, México y la costa sur de los Estados Unidos. La crítica impresa vilipendia Soy un delincuente por estar inspirada en un género literario considerado ancilar y poco culto: la novela testimonial.
En 1978 Blanco encarga a Clemente El Crimen del penalista, protagonizada por Asdrúbal Meléndez, María Gracia Bianchi, Silvia Sozio y Orlando Urdaneta, bajo guión del dramaturgo Rodolfo Santana. La película recrea el homicidio al abogado Carmona a manos del entonces director de la Policía Técnica Judicial venezolana y su grupo para-policial: GATO. La temática obliga a Clemente a filmar en República Dominicana, la exhibición en Venezuela es restrictiva y no obtiene mucho éxito en taquilla. En 1979 realiza en co-producción con España Compañero de Viaje, ganadora del Premio Municipal de Largometrajes de 1980 y basada en la obra del reconocido escritor trujillano Orlando Araujo. El largo retrata la violencia de un pueblo andino en la lucha por el poder y aunque no obtiene mucho éxito comercial es bien recibida por la crítica impresa.
En 1982 Clemente retoma la violencia socio-urbana al realizar Los Criminales. Basada en la obra teatral de R. Santana, protagonizada por C. Fuentes, Alicia Plaza, Rafael Briceño, M. Landa y O. Zarramera; el filme trata de manera explícita la decadencia, el racismo, la violencia y la corrupción de la reciente petro-burguesía venezolana frente a los sectores más pobres y desposeídos.
En 1983 el Estado venezolano, a manos de un partido de derecha y cristiano, padece la devaluación de la moneda al tiempo que asume una política audiovisual entreguista a grupos empresariales nacionales vinculados al capital trasnacional. Clemente, con el apoyo de Blanco, realiza sus dos últimos largometrajes al tiempo que trabaja en la propaganda del candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS): Teodoro Petkoff.
Retén de Catia, basada en la novela testimonial de Santander bajo pseudónimo de Juan Sebastián Aldana y estrenada en 1984; denuncia la violencia estudiantil, la represión de un estado torturador y asesino, la descomposición celular de los grupos insurgentes de izquierda y un sistema penitenciario viciado, frente a una sociedad que sólo busca divertirse y rebuscarse en el sexo, la droga y el placer. Protagonizada por Aroldo Betancourt, Evelyn Berroterán, Franklin Virgüez, O. Zarramera, Tatiana Capote y Yajaira Orta; la película obtiene ganancias de taquilla y el rechazo absoluto de la crítica. Persuadido por Blanco, afectado por la crítica que tilda su trabajo de sórdido y lumpen, y decidido a ganar dinero para establecer una industria propia, Clemente decide cambiar la temática al filmar la comedia Agua que no has de beber. Este largometraje, protagonizado por los actores más populares de Radio Caracas Televisión no convence a Clemente, quien enferma en el rodaje al punto de no poder asistir al estreno para la prensa el doce de diciembre. Al día siguiente, trece de diciembre de 1984, fallece de un paro cardíaco en su casa de Loma Larga. La película que se encontraba preparando antes de morir fue Colt Comando; dirigida más tarde por César Bolívar y protagonizada por Pedro Lander.
ANDREA CAROLINA LÓPEZ LÓPEZ
Filmografía
1964: El Rostro Oculto. Venezuela; 1964: Isla de sal. Venezuela; 1971: Sin fin. Venezuela; 1973: Cahuramanacas. Venezuela, Cm, Doc; 1974: La carga, Venezuela; 1976: Soy un delincuente. Venezuela; 1977: El Reincidente. Venezuela; 1978: El crimen del penalista. Venezuela-República Dominicana; 1979: Compañero de Viaje. España-Venezuela; 1982: Los Criminales. Venezuela; 1984: Agua que no has de beber, Venezuela; 1984: Retén de Catia. Venezuela.
Otros títulos
1985: Clemente de La Cerda. J. Jiménez, Venezuela, 13 min, Cm, Doc.
2005: Los Olvidados de Clemente. A. López, Venezuela, 53 min. Cm, Doc.
Bibliografía
J. S. Aldana: Réten de Catia, editorial Fuentes, Caracas, 1972.
P. Antillano: Soy un delincuente a la verdad por el error. Papel Literario El Nacional, Caracas, 11 de julio de 1976.
M. Bisbal y J.M. Aguirre: El Nuevo Cine Venezolano, Ateneo de Caracas, 1980.
R. A. Brizuela: Soy un delincuente, editorial Fuentes, Caracas, 1975.
C. De La Cerda: Nos han negado una ley de cine nacionalista y venezolana, diario 2001, Caracas, 8 de febrero de 1974, 9.
C. De La Cerda: Destruimos una opinión generalizada, al venezolano sí le interesa su cine. El Nacional, Caracas, 10 de julio de 1976, C-16.
R. Gil: La violencia y otras fascinaciones: una aproximación al cine de Clemente de La Cerda, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1985.
A. Marrosu, A. Lugo, R. Graziano: Clemente de La Cerda textos, filmografía e ilustraciones, Conac, Caracas, 1985.
A. Molina: En el Cine no existen estéticas con nacionalidades, El Nacional, Caracas, 23 de noviembre de 1977, C-18.
O. Mouzakis: Los mil y un Clementes, Encuadre N°4, Conac, Caracas, 1985, 9-10.
E. Pasolobo: Retén de Catia, Encuadre, Nº 2, Caracas, octubre 1984, 58.
J. Penzo: Veinte años por un cine de autor, Cinemateca Nacional, Caracas, 2000.
F. Rodríguez (comp): Panorama histórico del cine en Venezuela, Fundación Cinemateca Nacional, Caracas, 1997, 77-78.
Sin autor: El Rostro Oculto, suplemento La Tarde, Caracas, Julio 1975, 9.
Sin autor: Otorgados premios municipales de largometraje, El Nacional, Caracas, 8 de julio de 1976, C-18.
Sin autor: Filmarán en Colombia continuación de Soy un delincuente, El Nacional, Caracas, 18 de diciembre de 1976, B-última.
Sin autor: Compañero de viaje la historia de un pueblo que vive con un pálpito de muerte, El Nacional, Caracas, 29 de abril de 1980, C-24.
Sin autor: Si así es la sed, suplemento Feriado de El Nacional, Caracas, 09 de diciembre de 1984, 14.
Sin autor: Agua que no has de beber a beneficio del Retén de Catia, El Nacional, Caracas, 13 de diciembre de 1984, C-23.
M. Trujillo Durán: Cine con la lengua sucia, El Nacional, Caracas, 07 de julio de 1976, A-9.
O. Zarramera: Soy un delincuente me dio a conocer pero debo aprender muchísimo. El Nacional, Caracas, 27 de agosto de 1976, B-19.
Agradecemos a la realizadora
Andrea López por permitirnos publicar su investigación y su documental en este espacio.