Teaser El Hombre Onírico

sábado, febrero 27, 2010

Extraños son los caminos del Señor... "Al Sur del Equaníl"

Renato Rodriguez, tomado del blog "La Duda melódica", de Luis Barrera Linares

Los escritores venezolanos han sabido utilizar el ingenio y la improvisación -características fundamentales de la indiosincrácia del venezolano- para evadir los límites y fronteras deplorables impuestos por la cultura egoista del Siglo XX... Y es así que, con recursos que van desde la metafísica hasta la matemática, desde la estafa a la poesía, desde la disidencia hasta la desobediencia, nuestros escritores han logrado publicar sus obras, a veces sacrificando su honor, su familia, y en algunos casos, hasta su vida.
Primera Edición de Monteavila Editores de la novela "Al Sur del Equaníl" de Renato Rodríguez (realmente se trata de la tercera edición de esta novela, como lo apunta más adelante el propio autor, y en todo caso, la segunda edición hecha en Venezuela)en esta edición apuntan "equanil", otros escritores apuntan "ecuanil *0"

Renato Rodríguez, junto a Francisco "Pancho" Massiani, Orlando Araujo o Luís Britto García, representan los más lúcidos y entretenidos sectores de la literatura de la segunda mitad del siglo XX en Venezuela, gracias a su narrativa cargada de reflexión, de humor, aventura y vida. Sin embargo y pese a los indiscutibles valores culturales y artísticos de la obra de Renato Rodríguez, hasta escasos 5 años este autor compartía con muchos otros escritores venezolanos el injusto olvido y la innecesaria y ofensiva falta de reconocimiento por su extensa labor literaria... entre estos autores ubico -lamentablemente- a mi padre, Mauricio Odremán.

Afortunadamente, Renato Rodríguez recibió un merecido homenaje en el año 2005 al ser condecorado con el premio nacional de literatura. Pero esta suerte de bardo que lo acompaña es escasa y en Venezuela son muchos los autores que, tras luchar durante toda su vida por publicar sus novelas, poemarios y cuentos... van quedando relegados a sectores ocultos de la memoria, y en la mayoría de los casos, al olvido. Sin embargo, existen todavía anécdotas de aquellos tiempos heroicos de nuestra literatura durante el siglo XX, en las que esos escritores se jugaban la vida para publicar sus libros.
Revisando mi modesta pero variada biblioteca encontré un incunable: una edición de Monteavila de "Al Sur del Equaníl" primera novela publicada por Renato Rodríguez. Esta edición, si bien no es la primera de esta novela, es una de las más difundidas, por lo menos, así me lo parecía en mis tiempos de estudiante de Letras, en los que recorría incansablemente los manteles y tarantines de los buhoneros de literatura apostados en las calles del casco viejo de la capital... Y en aquellos días, era extraño cuando no hallaba esta edición, alojada entre otras maravillas... Sin embargo, el ejemplar que les traigo tiene la peculiaridad de haber sido autografiado por Renato en el año de 1983, y dedicado a mi hermana mayor, América Odremán. Si bien recuedo que el episodio en que Renato entregó este libro a mi hermana mayor ocurrió en un memorable jolgorio que se desarrolló en la casa del papá del místico "Soes", el Sr. Gonzalo Barrios, en Galipán cuando yo contaba con 12 o 13 años, y no tenía idea de nada de nada* ... Hoy no estoy al tanto de comprender como este ejemplar llegó a mi biblioteca, y como se salvó de todos mis naufragios anteriores, o de mis lamentables quemas de naves al vender mis tesoros a aquellos mismos libreros buhoneros del mercado persa del Silencio...
Intuyo que mi padre, guiado por quien sabe que azaroso y lúdico lúmen, decidió barajear sus recuerdos como herencia entre cada uno de sus hijos... y eludió el proceso didáctico en algunos casos, apelando a la fortuna de Kafka...
Renato y mi padre eran muy amigos, según palabras de algunos entrevistados para mi Documental 'El Hombre Onírico". Pero debo reconocer que no ha sido facil verificar ninguna anécdota de esta amistad creativa, debido a que muchas de estas memorias se fueron en el barco que abordó mi padre hacia sus destino.
Prólogo de Orlando Araujo a "Al Sur del Equaníl" de Renato Rodríguez

Renato sigue entre los mortales todavía, pero según dicen habita una casa en un pueblo del estado Aragua, y a la fecha en que escribo estas lineas, no he podido obtener sus coordenadas, y por tanto, no he podido saber si está dispuesto a conversar con nosotros sobre aquellas aventuras que compartió con Mauricio. Por eso es tan grata mi sorpresa al revisar el prólogo de esta edición furtiva de "Al Sur del Equaníl". Porque en ella, me encontre nuevamente con la generosa honestidad del Sabio Orlando Araujo, quien en la redacción de su prólogo de la novela de Renato, y para aclarar una confusión sobre la primacía entre las diversas ediciones de "Al Sur del Equaníl", transcribe a su vez, una carta que el propio Renato Rodríguez le envió, aclarando el malentendido:

"La primera edición de "Al Sur del Equaníl" no se hizo en Méjico sino en Caracas y fue distribuida por la desaparecida librería Ulises de Sabana Grande, cuyo propietario, Félix Alvarado creyó en mi. La librería desapareció cuando el dueño y el dependiente Ricardo fueron apresados por la Digepol, así como el encargado, el marinero hondureño Enamorado Fuentes. La edición fue hecha a expensas de mi amigo Mauricio Odremán, a quien conozco desde 1945 y quien siempre confió en mi y me alentó. A pesar de encontrarse en aquella época sin trabajo y enfermo, con una cruel dolencia, Mauricio desembolsó el dinero haciéndome ver que estaba en condiciones de hacerlo cuando en realidad se hallaba en extrema pobreza".
(Carta enviada por Renato Rodríguez a Orlando Araujo y citada por este en su prólogo a la edición de Monteavila de "Al Sur del Equaníl", Novela de Renato Rodríguez)

Y " Por la gracia de Dios, o porque Dios es muy gracioso*2" resulta que al buscar elementos de información para apoyar esta lineas en la web, he dado con una fabulosa entrevista realizada a Renato Rodríguez por el Alberto José Pérez, publicada en la web literaria "Letralia, tierra de las Letras" (http://www.letralia.com/, web de Jorge Gómez Jiménez). Entre las anécdotas narradas por Renato en esta conversación, se puede entrever el posible orígen de la carta citada por Orlando Araujo en su prólogo de "Al Sur del Equaníl":

"...RR: Orlando me rescató del olvido, bueno, eso ocurrió porque él dijo una vez que había llegado al conocimiento de mi existencia como autor a través de Juan Rulfo, porque curiosamente yo le caí en gracia a Rulfo, a pesar de que nunca lo conocí personalmente. Las cosas ocurrieron de esta manera: cuando salió Al sur del equanil, yo le envié un ejemplar a Teresa Selma, actriz venezolana que para entonces vivía en México, y ella conocía a Juan Rulfo y le pasó el libro y lo leyó y parece que le agradó porque siempre se expresó en buenos términos de mí. Así fue que vino Orlando a enterarse de mí, de que yo existía como escritor. Como dicen: son extraños los caminos del Señor.

AJP: ¿De qué año me hablas?

RR: Eso fue cuando vino Rulfo a Venezuela el año 76 a invitar para un congreso de escritores que tuvo lugar en México al año siguiente y entonces quiso invitarme a mí y se encontró con la novedad de que nadie sabía que yo existía, es decir, muchos lo sabían pero se hacían los locos para no quedar mal con la OCI, y Orlando oyó eso y le pidió a una de mis hermanas que le consiguieran un ejemplar de Al sur del equanil y lo leyó y posteriormente Rafael Diprisco le dio información complementaria sobre mi oficio de escritor. Tengo entendido que así ocurrió. Luego Orlando se empeñó en escribir el prólogo de la segunda edición de Al sur del equanil, pero Monte Ávila Editores se lo había encargado a Roberto Lovera de Sola y, cuando Orlando se enteró, armó un zaperoco y dijo que ese prólogo no lo escribía nadie sino él, y que si no lo escribía él no dejaba que saliera el libro. Entonces lo tuvieron que complacer y después Lovera de Sola en vez de odiar a Orlando me detesta a mí. Cuando yo regresé el año 73 de los Estados Unidos de Norteamérica, lo volví a ver en la Galería del Inciba que quedaba en el edificio de Pro Venezuela. Orlando tenía una “mona” grandísima que yo creo que ni se acordó después que nos encontramos allí, posteriormente cuando le dieron a él un premio entonces yo le dejé una carta en la librería Suma, manifestándole mi alegría porque le hubiesen dado el premio y luego el me llamó por teléfono y a partir de esa llamada seguimos viéndonos con cierta periodicidad.

AJP: ¿Como definirías al escritor Orlando Araujo?

RR: Yo creo que con una frase muy corta podría expresarte la opinión que me merece Orlando como ser humano, tuvo altos y bajos pero hay una cosa de la cual yo estuve siempre seguro y esa cosa es que carecía de una cualidad que abunda mucho entre nosotros, particularmente, entre la gente que escribe o que hace algo en el campo de la creatividad: carecía absolutamente de envidia; nunca tuve indicios de que envidiara nada, era sumamente generoso en sus actitudes. Apartando la gran calidad de su libro Compañero de viaje, que es una especie de hito en la literatura propiamente venezolana, porque se puede decir que es uno de los libros que tienen realmente características de narrativa venezolana; fue un gran promotor de infinidad de cosas, no solamente de literatura. Fue un hombre sumamente entusiasta de las causas nobles de la vida como la vida misma; por ejemplo, y como te dije anteriormente, carecía totalmente de envidia y esa cualidad es poco común.*3..."

*3 Entrevista realizada por Alberto José Pérez a Renato Rodríguez , y publicada en la edición aniversaria de "Letralia", web literaria de Jorge Gómez Jiménez, de fecha Mayo de 2008

Tal vez por la distancia cruel que la cultura del siglo XX decretó entre los escritores y los lectores Venezolanos, o por la imagen del Venezolano que los medios de comunicación de masas se dedicaron a difundir, el escritor venezolano es para muchos, sinónimo de vaguedad, de falta de compromiso con la realidad colectiva. Las ideologías políticas que inspiraron los movimientos culturales del siglo XX también agregaron un considerable aporte en este proceso de ignominia, porque con la llegada de un nuevo bando con su proyecto político, venía la desaparición e invisibilidad de los aportes culturales del proceso anterior, o la súbita inmovilidad, o la falta de continuidad de la gestión cultural previa.... Fenómeno que, lamentablemente aun persiste en nuestros días, debido a que en las reglas históricas de nuestro juego político, la diversidad cultural o la pluralidad de los pueblos no tiene cabida... El ego de las personalidades políticas llena de tal modo el ámbito de nuestra cultura que, espíritus más sublimes, salen de nuestra realidad literalmente eyectados exiliados, o expelidos.

Renato Rodríguez. cortesía Letralia *3

...Y lamentablemente, este error cultural se paga aun hoy en día con la terrible ignorancia - por la imposibilidad de archivar los recuerdos- y con el rechazo y sustitución implacable de nuestros propios hacedores de símbolos por autores ajenos a nuestra lengua y nuestras costumbres, impuestos por la moda, o la globalización de la cultura de consumo... y este fenómeno ha traído como consecuencia ese inexplicable Tabú vernáculo que inmortaliza y difunde el desdén de nuestros escritores, de su vida, de su memoria, y lo que es más terrible: de su literatura... Este mensaje solo puede terminar con un agradecimiento a aquellos escritores, presentadores, divulgadores y críticos venezolanos que en la actualidad, totalmente ajenos a la envidia, la malicia o el egoismo, desempolvan nuestra literatura de su injusta condena al olvido...

*0: una de las presentaciones del "Meprobamato" medicamento del subgrupo terapeutico "hipnóticos y sedantes" al que alude Renato Rodríguez en el título de su novela se llama "Equanil", y se trata de la presentación de 400 Mg, sin embargo, también hemos hallado en la web la refefrencia de otras presentaciones de este medicamento, a las que sus creadores farmaceutas nominan "ecuanil".Para más información recomendamos revisar el artículo: "Medicamentos en Psiquiatría"

*1:(todavía no tengo idea de nada tampoco)

*2: parafraseando a mi maestro de Montaje, José Garridio, quien a su vez parafraseaba también a Jardiel Poncela

*3 Entrevista realizada por Alberto José Pérez a Renato Rodríguez , y publicada en la edición aniversaria de "Letralia", web literaria de Jorge Gómez Jiménez, de fecha Mayo de 2008